¡Quiero cuidar mi boca!
Julia Ruiz a viernes 30 de julio de 2004
La salud dental y la higiene bucal consisten en muchos hábitos y tratamientos de los cuales tememos mucho a algunos y otros no realizamos nunca. Nuestra dentadura es un instrumento muy valioso porque nos permite poder ingerir todo tipo de alimentos, además, las enfermedades en la boca son molestas y dolorosas, hasta tal punto que a cualquiera que haya dolido una muela o haya tenido pequeñas heriditas, ha dejado, incluso, de querer hablar por las molestias que provocan.
Además la boca es estéticamente un punto de mira, un reflejo más de nuestros cuidados y atención, y algunas consecuencias de un mal cuidado bucal causan rechazo, como por ejemplo el mal aliento
La higiene bucal no solo consiste en el cepillado de dientes después de las comidas, sino que además hay que tener en cuenta la pasta de dientes a utilizar, algunos dentistas la recomiendan fluorada. Con el cepillado de dientes no se eliminan todos los residuos porque quedan espacios interdentales a los que no llega, para estos casos se utiliza el hilo dental. Los enjuagues con flúor y otros antibacterianos entre dos y tres veces a la semana también son muy buenos para eliminar bacterias bucales.
El tipo de cepillo a utilizar también es importante, debe ser pequeño y con las puntas redondeadas para poder limpiar mejor los dientes. Debe cambiarse cada dos o tres meses. Existen en el mercado distintos tipos de cepillos según la dureza de las cerdas, cada persona conoce la resistencia de sus encías y dientes en el cepillado, y por supuesto, existen cepillos especialmente indicados para la dentadura de los niños.
La lengua es la gran olvidada de nuestra boca. Hay que cepillarla y limpiarla al igual que hacemos con los dientes y a pesar de que puede ser un poquito desagradable es básico hacerlo porque en ella también se pueden quedar bacterias causantes de infecciones y mal aliento.
Evitar el tabaco y los dulces ayuda en el color y la prevención de la aparición de caries. Estos hábitos nos darán una higiene diaria, evitando la aparición de sarro, el mal aliento y evitar la aparición de la gingivitis o inflamación y sangrado de las encías.
A veces es imposible evitar la caries porque la caries consiste en una conversión de los azúcares de las comidas por parte de las bacterias en ácidos que forman cavidades en las muelas, las caries. Como las muelas tienen una superficie irregular con cavidades y grietas los gérmenes se depositan en ellas y permanecen allí mucho tiempo porque los cepillos no pueden eliminarlas.
Entonces debemos ponernos en manos de nuestro dentista y solucionar la situación antes de que se agrave el problema. El dentista nos empastará la muela afectada, sellando la cavidad creada por la caries y evitando que se extienda.
En otros casos en los que está afectados los nervios y el interior de la pieza dental se puede realizar una endodoncia, eliminando los nervios muertos y la pulpa afectada, sellando todo el conducto.
Si hemos perdido la pieza dental existen implantes hoy en día de piezas que parecen naturales y funcionan muy bien.
En definitiva, acudir a nuestro dentista cada cierto tiempo para mantener nuestra boca sana no cuesta tanto, cuidando nuestra salud dental y el espejo de nuestra felicidad, la sonrisa.
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