Los piojos no deben ser motivo de vergüenza
National pediculosis Asoc. a lunes 23 de octubre de 2006
Para un padre, la llamada de la escuela para comunicarle que su hijo está infestado con insectos de seis patas llamados piojos es una de las peores experiencias que cualquiera puede imaginar.
Deborah Altschuler, presidente de la National Pediculosis Association, aseguró que "es tradicional relacionar los piojos con un hogar descuidado", una suposición incorrecta. Y ahora que cada vez hay más hogares de doble ingreso, los padres, sobre todo las mamás, pueden sentir algo de vergüenza porque de alguna manera le han fallado a su hijo, otra suposición incorrecta
"Vivimos en una sociedad muy ocupada y el momento más embarazoso para un padre sería que otra persona sea la primera en notar que su hijo tiene insectos en el pelo. "¿Es la enfermera escolar la que me tiene que llamar a decirme que mi hijo está cundido de piojos? ¿Por qué no me di cuenta? ", dijo.
Esta vergüenza no sólo es innecesaria sino previsible, según expertos médicos.
Es innecesaria porque los piojos, más o menos del tamaño de una semilla de ajonjolí, son un hecho de la vida y no señal de un hogar o padres descuidados. También son prevenibles porque hay pasos que los padres pueden tomar para reducir las probabilidades de que su hijo esté expuesto a estos insectos.
"Si se espera a que su hijo tenga una infestación bastante mala, se convertirá en una verdadera crisis en su vida", aseguró Altschuler. "Muchas de las políticas que tenemos son reactivas. Hablan de tratar al niño sin tener en cuenta lo que se pudo haber hecho de manera proactiva".
Lo primero que los padres deben hacer es familiarizarse con los piojos. "Deben saber qué aspecto tiene un piojo y ser capaces de determinar si hay liendres en el pelo del niño", comentó Altschuler.
Las liendres, los huevos de piojo, tienen alrededor del tamaño de un nudo en hilo, son ovaladas y generalmente amarillas o blancas, según los U.S. Centers for Disease Control and Prevention. Los ponen en la base del cuerpo del pelo cerca del cuero cabelludo y están adheridas firmemente al pelo.
Después de una semana, los huevos eclosionan y salen las ninfas de piojo. En cuestión de otra semana, la ninfa madurará y se convertirá en adulto, más o menos del tamaño de una semilla de ajonjolí, con seis patas y un color que va de marrón claro a gris blancuzco.
Los piojos adultos pueden vivir en la cabeza de una persona hasta 30 días, según los CDC, se alimentan de sangre y ponen más huevos. Si uno se cae, muere en cuestión de dos días.
Los niños de escuela primaria y preescolar, así como sus familias, son los que resultan infestados con mayor frecuencia. Las niñas tienen piojos con mayor frecuencia que los niños y las mujeres más que los hombres. La higiene personal o la limpieza en el hogar o la escuela no tienen nada que ver con tener piojos.
Generalmente se encuentran en el cuero cabelludo, detrás de las orejas y cerca del comienzo de la nuca. Generalmente no se encuentran en el cuerpo, las pestañas o cejas, según los CDC.
Cuando los padres saben lo que están buscando, pueden mantener una atención cuidadosa sobre sus hijos, sostuvo Altschuler. Deben buscar síntomas de piojos, como picazón, rascarse e irritabilidad, y examinar el cuero cabelludo de los niños con regularidad para buscar piojos o liendres.
"Al lavar la cabeza al niño, es el mejor momento para buscar piojos", aseguró Altschuler. "No tiene que ser algo perturbador. Debe formar parte de la higiene normal".
La prevención consiste principalmente en asegurarse de que su hijo no comparta nada que toque su pelo con otro niño, recomendó el Dr. Jim King de Selmer, Tennessee, vocero de la American Academy of Family Physicians.
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