Existe un gran número de deportes acuáticos, como la natación, los saltos, el buceo y submarinismo, el waterpolo, la natación artística, etc.
Los entrenamientos en el agua son, lógicamente, imprescindibles para los deportistas que practican natación o cualquier otro deporte acuático, pero también pueden ser utilizados para potenciar la musculatura y resistencia física en otras modalidades deportivas.
Ejercicios pliométricos en el agua permiten al deportista gozar de todos los beneficios de la pliometría y a la vez del medio acuático, eliminando los problemas de presión que tiene el entrenamiento aéreo.
La flotabilidad va a permitir una tonificación y fortalecimiento con una importante reducción de la tensión sobre las articulaciones.
Se puede trabajar todo tipo de grupos musculares y los deportistas lesionados pueden comenzar su recuperación y entrenamientos con mayor celeridad.
El ejercicio en el agua aumenta el consumo energético (se gastan más calorías por unidad de tiempo) para la misma intensidad de ejercicios.
Estas propiedades bien utilizadas permiten de la manera más adecuada mejorar la fuerza muscular, la elasticidad, la flexibilidad, la coordinación y la función cardiopulmonar.
En condiciones de normalidad el cuerpo genera dentro del agua 2 o 3 veces el calor que en el aire a igual temperatura. Así, el cuerpo pierde 75% más calor en el agua que en el aire a una temperatura ambiente de 32 a 33°.
Los entrenamientos en agua suelen realizarse a un ritmo cardiaco menor (hasta un 13% inferior) que sus equivalentes en tierra. Ello se debe a que el agua facilita el flujo de la sangre hacia el corazón. El agua disipa mejor el calor que el aire y se produce una vasoconstricción periférica, se incrementa el flujo de sangre hacia el corazón, se incrementa el volumen minuto cardiaco y hay una disminución del ritmo cardiaco.
La disminución del ritmo cardiaco en el agua en relación con ejercicios similares en tierra, el cuerpo transporta más sangre oxigenada por cada latido a los músculos que intervienen en el ejercicio.
Así, el cuerpo trabaja con la misma intensidad aportando la misma cantidad de
oxígeno que en tierra, pero el ritmo cardiaco medio es de unas 10 pulsaciones menos en ejercicios verticales y 17 menos en ejercicios horizontales de la misma intensidad.
Ahora bien, no hay que olvidar que el consumo de O2 es mayor en la natación que en el resto de las actividades deportivas. La capacidad máxima de consumo de
oxígeno se aumenta con el entrenamiento de natación al aumentar la capacidad pulmonar. El entrenamiento de la natación también conlleva el desarrollo del típico
corazón de atleta (hipertrofia).