Decimos que el deseo sexual son sensaciones que mueven al individuo a buscar experiencias eróticas o a ser receptivo a ellas. La respuesta sexual es una experiencia erótica que puede ser motivada por actos o fantasías. Se trata de una emoción que nos provoca un acercamiento o alejamiento de aquello que nos puede excitar sexualmente.
El deseo sexual en nuestra vida es algo que cambia con las circunstancias, con el cómo nos encontremos, con el cómo gestionamos otros aspectos de nuestra vida cotidiana, con lo gratificante o no que sea nuestra respuesta sexual y desde luego con la valoración que hagamos de nuestras relaciones sexuales. Siempre debemos pensar que el deseo es anhelo de algo o de alguien y ésta puede ser una clave para entender esta fase de la respuesta sexual.
La gran diferencia con la mujer es la necesidad que tiene el hombre de un tiempo de reposo para recuperarse, llamado periodo refractario. En este periodo es imposible eyacular, por lo que el hombre no puede tener orgasmos múltiples. El tiempo de descanso es muy variable, aumentando con la edad.

La erección desaparece en dos fases: primero rápidamente hay una pérdida parcial de la erección, a la que sigue una pérdida progresiva de la tumefacción, que es mucho más lenta. También en los testículos desaparece la hinchazón, dándose un descenso de los mismos dentro de las bolsas escrotales.
Fase de alta tensión sexual. El pene se agranda aun más, sobre todo la
zona del glande, adoptando un color más oscuro debido al acumulo de sangre. Los testículos aumentan su tamaño pudiendo llegar a un 50% más que en situación de reposo y siguen elevándose. La total elevación de ellos es un signo de que el
orgasmo es inminente.

Al final de esta fase, ante la llegada del orgasmo, los hombres segregan un flujo que proviene de las glándulas de Cowper. Son un par de gotas que a veces contiene espermatozoides vivos. La hipótesis que se baraja sobre su razón de ser es que lubrica la
uretra antes de la eyaculación, facilitándola.
Por supuesto, al igual que en la mujer, se da un aumento de la tensión muscular y del ritmo cardiaco, de la presión sanguínea y de la respiración.
En el
orgasmo masculino hay dos fases: la fase de emisión y la fase de eyaculación.

En la primera se da el transporte del semen. Los conductos deferentes (conductos que llevan el semen desde los testículos), la
próstata y las vesículas seminales tienen contracciones que llevan al semen dentro de la
uretra para ser inmediatamente expulsado. Aquí el hombre siempre tiene la sensación de no poder evitar la eyaculación, también denominada "el punto sin retorno".
En la fase de eyaculación, comienzan las contracciones en la uretra, el pene y la próstata. Las contracciones rítmicas de la
próstata y del pene se producen inicialmente a intervalos breves (0.8 s), aumentándose el tiempo a partir de la 3ª o 4ª. Estas impulsan el semen por la
uretra para su posterior expulsión.

La erección del pene es el signo de excitación que más pronto aparece. Es debida a la acumulación de sangre en los tejidos esponjosos del mismo. El aumento de su tamaño no se corresponde al mismo en reposo, sino que es proporcionalmente mayor en los penes pequeños, oscilando su longitud entre 12.5 y 17.5 cm. El tamaño y la dureza varían durante esta fase y puede disminuir por ruidos o distracciones. La ansiedad y el miedo a no conseguir la erección son los problemas más comunes en las disfunciones de esta fase.
Otros cambios que se dan son: la piel del escroto se alisa, los testículos se elevan y en algunos hombres, la erección de los pezones.