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En la mujer

Hiposexualidad
Hipersexualidad
Déficit de excitación
Anorgasmia
Dispareunia
Vaginismo
Es la disfunción más común en la fase de deseo. La falta de deseo sexual de uno de los miembros es el gran problema de muchas parejas, siendo más frecuente en las mujeres. En el varón está entre el 1% y el 15% y en las mujeres llega hasta el 35%.
Dentro de las personas que sufren falta de deseo hay variaciones importantes: desde las que sufren una falta total de interés en el sexo, pero responden a los estímulos de la pareja y consiguen excitarse, hasta las que rechazan la relación sexual.
Entre las causas pueden encontrarse las orgánicas, sobre todo cuando esta falta de deseo es primaria es decir, su falta de interés siempre ha estado presente. Sin embargo en la mayoría de los casos es lo psicológico lo que prima: depresión, baja autoestima, ansiedad, un deterioro de la vida de pareja o el aburrimiento y la rutina en los hábitos sexuales.
De los estudios de Rook y Hammen, Lopiccolo sugiere una serie de procesos cognitivos característicos de la gente con bajos deseos sexuales:
No han aprendido a percibir sus propios niveles de activación.
No facilitan la activación
Utilizan un escaso número de estímulos para excitarse.
Tienen pobres expectativas respecto a la capacidad de excitarse.
Tiene las mismas características que en el hombre.
En la fase de excitación, el problema más frecuente que se da en la mujer es la falta de excitación o activación sexual. Esta se caracteriza por el fracaso de las respuestas fisiológicas que ocurren en esta fase (lubricación, tumefacción vaginal, tensión muscular, alteraciones respiratorias,..) Este problema no suele darse solo, sino que suele venir acompañado de una falta de deseo sexual y a veces puede provocar que la mujer, al no verse excitada, sea incapaz de alcanzar un orgasmo.
Para definirla primero habría que decir que es una falta recurrente y persistente del orgasmo, manifestada por su retraso o ausencia, tras una fase de excitación normal.
Hay diferentes tipos:
Anorgasmia primaria: la sufre aquella mujer que nunca ha obtenido un orgasmo (aproximadamente el diez por ciento del total de mujeres).
Anorgasmia secundaria: la sufre aquella mujer que, tras una época de haber tenido orgasmos con normalidad, deja de tenerlos sistemáticamente.
Anorgasmia situacional o selectiva: la sufre aquella mujer que sólo puede conseguir orgasmos a través de determinadas formas de estimulación.
La anorgasmia es uno de los problemas sexuales más frecuentes.??????????a?= Según los estudios de Se y Coles (1976), Mears (1978), Master y Johnson (1970) y Heisler (1983), alrededor del 30% del total de las disfunciones sexuales de la mujer tendrían que ver con la disfunción orgásmica.
Es frecuente que la mujer no alcance el orgasmo en todas las relaciones y sobre todo cuando sólo se la estimula mediante el coito. Se estima que sólo el 20% son capaces de obtenerlo de esta manera. La estimulación del clítoris juega un papel importante en la obtención del orgasmo en la mujer, práctica que muchas parejas no realizan porque creen que la única relación sexual válida es el coito.
Dentro de las posibles causas de este problema, habría que tener en cuenta las causas orgánicas, de las cuales no se sabe mucho. Se barajan dos hipótesis: la primera es que la adhesión del clítoris dificultaría su estimulación y la segunda tiene que ver con el estado de los músculos perivaginales. Si éstos están flojos dificultaría la obtención del orgasmo. Pero se estima que sólo un 5% de los casos de anorgasmia se deba a razones orgánicas.
En este problema son los aspectos psicológicos los que mejor lo explican; la ansiedad, (esta interfiere en la respuesta sexual, dificulta la percepción de sensaciones placenteras), la mala información sexual, los sentimientos negativos hacia uno mismo y/o su pareja, son los factores más relevantes.
Por último señalar que disfrutar de una actividad sexual sin llegar al orgasmo no tiene por qué ser un problema. El ser considerado como tal por una mujer depende de las expectativas que ésta tenga; en la actualidad los medios de comunicación lo han mitificado, creando en ocasiones expectativas exageradas.
Dispareunia hace referencia al dolor experimentado en los genitales durante el coito. El dolor puede implicar sensaciones de ardor, quemazón o simplemente desagrado, estas sensaciones varían en intensidad y localización de una mujer a otra. En algunos casos aparece en el momento de iniciar la penetración, en otros se mantiene hasta el final, o bien aparece en todos los coitos, o sólo en algunas posiciones.
Estas sensaciones de dolor interfiere en las relaciones sexuales, éstas empiezan a ser molestas, llenas de tensión y a veces el miedo impide excitarse y disfrutar.
En esta disfunción sexual es donde las razones orgánicas tienen mayor peso, sobre todo cuando ésta se da en la penetración profunda, (infección vaginal, infección pélvica, patología ovarica,...).
En este caso se da una contracción involuntaria de los músculos que rodean el tercio inferior de la vagina, en el momento de iniciar la penetración, impidiéndola. Este espasmo es involuntario y no causa en sí mismo dolor, la intensidad es muy variada, en algunas ocasiones sólo dificulta la entrada del pene, en otros la impide. La incidencia de este problema fue estimado con certeza por Masters y Johnson (1987) entre un 2 y 3%.
El vaginismo consiste en un reflejo aprendido, este reflejo puede darse antes de mantener relaciones sexuales (una fobia a la penetración), o por experiencia traumática. En otras ocasiones el vaginismo aparece después de un problema orgánico que ha provocado dolores durante el coito, cuando estos remiten el reflejo aprendido se mantiene.
La reacción de la pareja es importante ante este problema, hay quien no le da importancia, unos mantienen y fomentan el problema demostrando miedo a hacerlas daño y otros consideran que es la forma que tiene la pareja de estropear el acto sexual, lo que deteriora la relación.
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En el hombre

Hiposexualidad
Hipersexualidad
Disfunción eréctil
Eyaculación precoz
Eyaculación retardada
Dispareunia
Este problema puede ser primario o secundario.
Primario cuando siempre ha existido un bajo deseo sexual, con lo que deberíamos hacer una exploración para descartar causas orgánicas, como un trastorno endocrino.
Cuando es secundario puede pensarse en un problema de pareja subyacente o del propio sujeto: depresión, ansiedad,...
Es un problema poco frecuente y hay pocos datos sobre éste.
Sabemos que las personas con este problema se caracterizan por un deseo sexual exacerbado, tienen frecuentemente ganas de comenzar relaciones sexuales, son excitables fácilmente y responden a la mínima señal que ellos perciben como una oportunidad sexual. Les gusta innovar y huyen de la rutina, se cansan de lo cotidiano, por lo que siempre están buscando parejas con sus mismos deseos y que se ajusten a sus ritmos, por lo que no acuden mucho a consulta.
Masters y Johnson definieron la Disfunción eréctil como la incapacidad de alcanzar o mantener una ereccion bastante firme para realizar el coito.
Es el problema más común de los hombres que acuden a consulta, se puede confirmar que hasta un 50% de hombres han sufrido algún periodo de disfunción erécti, aunque esta haya sido de forma transitoria. Para que se considere que existe una disfunción eréctil este problema debe presentarse por lo menos en un 25% de los casos, por lo tanto que ocurra alguna vez de manera esporádica es algo más normal que algo excepcional. Los casos aumentan con los años.
Además la disfunción eréctil no se presenta en todos los hombres igual: esta puede aparecer ya en la primera relación, que sería primaria, o puede ser mas tarde cuando el hombre deja de ser capaz de mantener la ereccion. Puede limitarse a ciertas situaciones o puede ser generalizada. Puede ser total o parcial, es más común que consiga una ereccion parcial, pero insuficiente para el coito. En resumen, hay una gran variabilidad dentro de este problema. Las disfunciones primarias y totales son raras y suelen ser por causas orgánicas.
En la disfunción situacional de la ereccion se puede obtener la misma con la masturbación, pero no con su pareja o perder la erección cuando va a intentar la penetración. Estas suelen deberse a causas psicológicas.
Los sujetos con este tipo de problemas suelen enfrentarse a las relaciones sexuales con altos niveles de ansiedad, no disfrutan de ellas, se están autoobservando, se preocupan excesivamente del disfrute de su compañera, de su rendimiento, asustados por si no consiguen la erección adecuada. Todo esto bloquea a cualquiera la erección.
Para Kaplan la eyaculación precoz es una falta de aprendizaje. El hombre no ha aprendido un razonable control voluntario de su eyaculación, eyaculando de forma rápida e involuntaria, tan pronto como alcanza un elevado nivel de excitación, con independencia de sus propios deseos. Al principio los adolescentes tienen eyaculaciones rápidas, pero la mayoría de los hombres han desarrollado un cierto control sobre esta respuesta.
La eyaculación precoz también es un trastorno frecuente entre un 20% y un 40% lo padecen o lo han padecido alguna vez, por lo tanto debe de darse en un 25% de los casos para que sea considerado un problema.
Este problema rara vez tiene causas orgánicas, suele deberse a malos aprendizajes, en sus primeras experiencias se vio obligado a eyacular de forma rápida, o en otros casos la ansiedad o el estrés han facilitado la aparición de la disfunción.
Estos problemas se caracterizan por una eyaculación excesivamente lenta o una ausencia total de ésta, estas disfunciones son atípicas. Hay diferentes grados; desde el más extremo, donde hay un fracaso total de la eyaculación hasta grados más leves, donde hay un retardo y es necesario que se dé una intensa y larga estimulación para que se produzca la eyaculación. Las causas del fracaso total tienen una razón orgánica, mientras que en los otros casos, Kaplan apunto que eran personas hipercontroladas incapaces de dejarse llevar.
Trastorno poco frecuente. Consiste en un dolor en la eyaculación bien en los testículos o en los órganos internos. Habitualmente se asocia con infecciones en la uretra, vesículas seminales, glándula prostática o de la vejiga urinaria. Kaplan sugirió que este dolor también podría deberse a los espasmos de los músculos perineales debido a la ansiedad del hombre respecto de la eyaculación.
El dolor durante el coito es habitualmente indicativo de una causa física, como una fimosis parcial, una infección local o un desgarro en el frenillo.
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