Es un mineral que interviene en la composición de los huesos y del esmalte dental y su carencia puede ocasionar caída del cabello, y aumento de la aparición de caries dentales. Es un hecho probado que en los lugares donde las aguas son ricas en este mineral, la aparición de caries es, estadísticamente, considerablemente menor.
La dosis aconsejable diaria es de 1,5 a 4 miligramos, y es especialmente importante en las embarazadas y los niños, puesto que la formación de los dientes y huesos está en periodo activo.
Los alimentos más ricos en flúor son los pescados azules, sobre todo las sardinas y el bonito y el té.
Doctora Rosario Hellín