Normalmente, después del parto, la placenta se separa de la pared del útero y, con la ayuda del médico o de la comadrona, que tira suavemente del cordón umbilical, se expulsa por la vagina.
Pero en ocasiones la placenta queda atrapada en el útero, a veces porque no se ha separado de la pared de aquél.
Si no se ha expulsado 30 minutos después del parto, se dice que hay PLACENTA RETENIDA o RETARDADA.
Cuando se ha extraído, le administran un
fármaco para estimular más las contracciones del útero y prevenir así una hemorragia excesiva.