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Posturas recomendadas de tratamiento

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Los expertos de la Fundación Kovacs han actualizado las recomendaciones basadas en la evidencia científica los resultados de los estudios aparecidos desde su elaboración.

En la sección de tratamientos se indica el fundamento de cada uno de ellos, así como las pruebas científicas sobre su eficacia, sus riesgos e indicaciones.

La valoración de la situación de un paciente requiere una exploración física y la interpretación médica de los datos así recogidos. Por lo tanto, sólo la puede hacer su médico. Estas pautas de tratamiento son genéricas y sólo un médico puede valorar su aplicación a cada caso concreto.
  • Medidas generales
    • Evitar el reposo en cama, si es posible. El paciente debe evitar el reposo en cama como tratamiento del dolor de espalda. Si el dolor obliga a guardarlo, debe ser lo más corto posible. Los estudios realizados demuestran que el reposo en cama retrasa la recuperación.
    • Mantenerse tan activo como sea posible. El paciente debe mantener el mayor grado de actividad que le sea posible, e intentar normalizarlo tan pronto como pueda.
    • Higiene postural: Evitar la sobrecarga de la espalda. Aun manteniendo el ritmo de actividad más normal que sea posible, conviene evitar sobrecargar la espalda. Para ello, hay que conocer y aplicar normas de higiene postural para adoptar posturas y realizar movimientos o esfuerzos. Una vez ha pasado el episodio doloroso, el ejercicio y la higiene postural también disminuyen el riesgo de que aparezca o se reproduzca una crisis.
    • Higiene postural: Evitar la sobrecarga de la espalda. Aun manteniendo el ritmo de actividad más normal que sea posible, conviene evitar sobrecargar la espalda. Para ello, hay que conocer y aplicar normas de higiene postural para adoptar posturas y realizar movimientos o esfuerzos. Una vez ha pasado el episodio doloroso, el ejercicio y la higiene postural también disminuyen el riesgo de que aparezca o se reproduzca una crisis.
    • Aplicar calor o frío. Si le alivia, el paciente puede aplicar calor o frío en la zona dolorosa, aunque no se han hecho estudios científicos para evaluar su efecto. En general, el frío se aplica inmediatamente después de la lesión y el calor en la reagudización de las dolencias crónicas.
  • Tratamiento farmacológico
    • Fase 1: Al principio, y especialmente si el dolor no es muy intenso y sólo afecta a la espalda -y no hay dolor irradiado a brazo o pierna-, se recomienda usar calmantes.
    • Fase 2: Si los calmantes no son eficaces, se debe valorar su sustitución por antiinflamatorios no esteroideos. En general, no se recomienda su uso más de 14 días seguidos.
    • Fase 3: Si no es suficiente para controlar el dolor, se debe valorar añadir una tanda corta de relajante muscular, durante menos de 1 semana.
  • Manipulación vertebral
    Aunque su eficacia no está demostrada, algunas recomendaciones sugieren valorar la posibilidad de la manipulación vertebral si un profesional adecuadamente formado está disponible y:
    - Pese a haber administrado fármacos, el paciente sigue teniendo dolor o no ha podido volver a su actividad normal,
    - El paciente sólo tiene dolor de espalda -y no dolor irradiado a brazo o pierna-,
    - El dolor dura menos de 6 semanas (no hay estudios científicos que demuestren que la manipulación es eficaz en dolores de mayor duración).

    Si el dolor persiste tras haber sido manipulado durante 1 mes, las manipulaciones vertebrales deben interrumpirse.

  • Intervención neurorreflejoterápica (NRT)
    Si el dolor de espalda, con o sin dolor irradiado, persiste tras 14 días de tratamiento farmacológico, está indicado realizar una intervención NRT.
    También está indicada en aquellos casos en los que el tratamiento farmacológico está contraindicado -por ejemplo, mujeres embarazadas-.
    Si la primera intervención NRT consigue la desaparición total de la sintomatología y la normalización de la exploración física, no es necesario repetirla salvo que en el futuro reaparezcan nuevos episodios dolorosos. Si consigue una mejoría parcial o transitoria, se puede volver a realizar hasta conseguir una mejoría completa y definitiva. Si no consigue ningún efecto, no tiene sentido volver a intervenir.

  • Ejercicios
    En los pacientes que no han vuelto a sus actividades habituales tras 6 semanas debe intentarse empezar una pauta de ejercicio.
    Inicialmente pueden intentarse actividades suaves y genéricas, como andar o nadar, para evitar que se debilite la musculatura. Más tarde pueden iniciarse ejercicios específicos para la espalda.
    Una vez ha pasado el episodio doloroso, el ejercicio y la higiene postural disminuyen el riesgo de que aparezca o se reproduzca una crisis.

  • Cirugía
    En los pacientes en los que existen criterios específicos de selección en casos concretos de hernia discal, estenosis espinal o espondilolistesis o escoliosis progresiva en niños o adolescentes.
    La rizolisis puede plantearse en un pequeño subgrupo de pacientes crónicos,si se seleccionan muy rigurosamente con unos criterios específicos.

  • Terapia comportamental
    Está indicada en los pacientes crónicos y en aquellos en que puedan existir factores psicosociales que aumenten el riesgo de cronificación.
 

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