Consiste en enseñar al paciente a relajarse mientras se le realiza un electromiograma, que registra la actividad de la musculatura.
La
contractura muscular es un componente importante del dolor de espalda. La mente controla la contracción de la musculatura, y puede influir en su relajación.
Hay datos empíricos que sugieren que, con el entrenamiento adecuado, la mente puede influir en funciones controladas de forma automática, como la presión arterial o el grado de contracción de la musculatura.
En el feed-back electromiográfico, se usan técnicas de condicionamiento para enseñar al paciente a relajar su musculatura.
Los estudios realizados demuestran que el feed-back electromiográfico no es eficaz para el tratamiento de los casos crónicos, y no obtiene mejores resultados que el entrenamiento de relajación sin electromiograma. No hay estudios sobre su efecto en casos agudos.
Al no haber pruebas científicas de su eficacia, no se puede establecer en qué indicaciones puede tener sentido usarlo.
Enseñar al paciente a relajar la musculatura.