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Cómo cuidar la espalda tras una operación

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Seguir los consejos de salud general

La espalda forma parte del conjunto del organismo, de modo que los consejos para alcanzar una vida saludable contribuyen indirectamente a que la salud de la espalda mejore.

Básicamente, estos consejos consisten en suprimir los factores de riesgo evitables que han demostrado aumentar la probabilidad de padecer dolores de espalda: sobrepeso, tabaquismo, ansiedad, etc.

Adoptar una actitud mental sana

Las personas que muestran una actitud evasiva ante el dolor de espalda tienen mayor riesgo de que les dure más y reaparezca con mayor facilidad. Esta actitud se caracteriza por lo siguiente:
  • Creer -equivocadamente- que el dolor refleja la existencia de una lesión de la estructura de la columna vertebral.
  • Reducir la actividad física por miedo al dolor, e incluso dejar de trabajar.
  • Adoptar una actitud catastrofista ante el futuro: creer -de forma errónea que el dolor va a limitar la calidad de vida eternamente.
  • Abusar de los medicamentos, especialmente de los calmantes.
A la inversa, los síntomas duran menos y es menos probable que reaparezcan entre quienes mantienen una actitud mental sana y se enfrentan al dolor. Esta actitud lleva consigo lo siguiente:
  • Creer que el dolor no suele ser el resultado de una lesión, sino sólo de un mal funcionamiento de la musculatura.
  • Realizar el máximo de actividad y seguir trabajando, evitando tan solo lo que el dolor impide específicamente hacer.
  • Confiar en que el dolor tiende a mejorar con el tiempo e incluso en los casos en los que no es así es posible adaptarse a él y no tiene por qué condicionar la vida.
  • No tomar medicamentos, o hacerlo sólo excepcional y brevemente en los momentos en los que las molestias empeoran.


Cumplir las normas de higiene postural

Las normas de higiene postural enseñan cómo hacer las actividades habituales de modo que supongan una menor carga para la espalda. En una sección de esta Web se muestran las normas de higiene postural aplicables a las actividades domésticas, laborales, deportivas y de ocio.

Mantenerse físicamente activo

El sedentarismo aumenta el riesgo de padecer dolor de espalda, y el reposo en cama incrementa el riesgo de que dicho dolor se prolongue.

A la inversa, estar físicamente activo disminuye el riesgo de padecer dolor de espalda. Incluso si el dolor aparece, mantener el mayor grado posible de actividad física ha demostrado acortar su duración y reducir el riesgo de que se repita en el futuro.

Por eso, tan pronto como el cirujano dé el alta es importante que el paciente operado reanude progresivamente sus actividades habituales, evite el reposo en cama y se mantenga tan activo como le sea posible.

Hacer ejercicio

Los estudios científicos demuestran que el ejercicio es eficaz para disminuir el riesgo de que aparezcan dolores de espalda, así como para mejorar el dolor y el grado de movilidad y autonomía entre quienes ya lo padecen.

El ejercicio permite mejorar la potencia, resistencia, coordinación y flexibilidad de la musculatura implicada en el funcionamiento de la espalda, lo cual es especialmente importante entre quienes han sido operados, pues suelen perder forma muscular -bien debido a la propia intervención, bien por el reposo en cama, o bien como consecuencia del dolor sufrido antes de ser operados-.

Para prevenir el dolor de espalda, una persona sana puede hacer ejercicios específicos o distintos tipos de deporte, entre los cuales la natación es de los más recomendables, especialmente en los estilos de "crol" o "espalda". No obstante, siempre es conveniente consultar a un médico antes de iniciar cualquier programa de ejercicio físico o deporte. En una sección de esta Web se indican los ejercicios más eficaces para fomentar la potencia, resistencia o elasticidad de la musculatura implicada en el funcionamiento de la espalda, pero es necesario que un médico determine qué ejercicios específicos se deben hacer, y con qué intensidad y ritmo de progresión.

 

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