Consiste en colocar al paciente en el
centro de un campo magnético muy intenso y de una frecuencia específica. La atracción magnética generada por el aparato dirige los electrones de algunas sustancias corporales hacia la fuente del campo magnético. En ese momento se capta una imagen que visualiza la forma de los tejidos formados por esa sustancia.
La resonancia magnética es el procedimiento indicado para ver los tejidos blandos, como el disco intervertebral. La RCGP recomienda:
Su realización inmediata en los siguientes casos: 1) Cuando se sospecha que el dolor no se debe a una patología mecánica del raquis, como por ejemplo en pacientes que han tenido cáncer, o cuando el dolor aparece acompañado de alteraciones neurológicas generalizadas.
2) Cuando hay datos que sugieren la necesidad de operar con urgencia, como pérdida de control de los esfínteres -el paciente orina o defeca sin poder controlarlo-, pérdida marcada o progresiva de fuerza, o
anestesia en el periné (entrepierna) y la
zona interna de los muslos.
En el caso de pacientes con
ciática -dolor que baja por la pierna siguiendo el trayecto de una raíz nerviosa- resistente al tratamiento aplicado, la RCGP recomienda esperar unas 6 semanas antes de realizar la resonancia magnética.
La resonancia magnética es el procedimento que permite ver mejor los tejidos blandos, es decir, todos los componentes de la columna vertebral que no son hueso, como el disco intervertebral, la médula espinal, las raíces nerviosas o la eventual existencia de
fibrosis postquirúrgica. Aunque también permite ver el hueso, éste se ve mejor con el escáner.
La resonancia no expone al paciente a ningún tipo de irradiación peligrosa ni es dolorosa. Requiere, sin embargo, que el paciente esté quieto durante unos 15 minutos en un espacio pequeño, por lo que puede ser desagradable para los que sean ansiosos o tengan tendencia a la claustrofobia.