Las lesiones de los huesos, articulaciones y músculos ocurren muy frecuentemente.
Son dolorosas pero no presentan riesgo de muerte.
Si son atendidas inadecuadamente pueden causar problemas serios e incluso dejar incapacitada la víctima.
Las principales lesiones que afectan a los huesos, tendones, ligamentos, musculos y articulaciones son:
- fracturas,
- esguinces,
- luxaciones,
- calambres y
- desgarros.
A veces es difícil distinguir si una lesión es una fractura, una luxación, un esguince, o un desgarro; cuando no esté seguro, trátela como si fuera una fractura.
Ocurren cuando un hueso se rompe total o parcialmente.
Pueden causarlas una caída, un golpe fuerte y, a veces un movimiento de torsión (contracción violenta de un músculo).
La mayoría de las veces se requiere una fuerza considerable para que un hueso se rompa, pero en niños y ancianos los huesos son mas frágiles, razón por la cual son más frecuentes las fracturas en estas edades.
Estas lesiones solamente pueden poner la vida en peligro si van acompañadas de hemorragia arterial o si comprometen el sistema nervioso, produciendo
parálisis como en las fracturas de la columna vertebral.
Las fracturas pueden ser:
Cerradas: Es aquella en la cual el hueso se rompe y la piel permanece intacta.
Abiertas: El hueso fracturado sale al exterior, de tal manera que perfora la piel e implica la presencia de una herida abierta. Conlleva el riesgo de
infección y de hemorragia.
Las fracturas se clasifican además en:
Múltiple o conminuta: Cuando el hueso se rompe en varias fracciones, denominadas esquirlas.
Incompleta: Cuando la ruptura del hueso no es total. También se denomina FISURA.
Generalmente son más obvias que las fracturas. Una
luxación se produce cuando un hueso se ha desplazado de su articulación. Este desplazamiento es causado, generalmente, por una fuerza violenta que desgarra los ligamentos que mantiene los huesos en su sitio.
Cuando un hueso se sale de su sitio la articulación deja de funcionar. El hueso desplazado a menudo forma una hinchazón, una prominencia, o una depresión, que normalmente no esta presente.
Las articulaciones más afectadas son: hombro, codo, cadera, rodilla, tobillo, dedo pulgar, dedo grueso del pie y mandíbula.
En caso de accidente automovilístico es frecuente la
luxación de las vértebras cervicales.
Cuando una persona se tuerce una articulación, los tejidos (músculos y tendones) que están bajo la piel, se lastiman.
La sangre y los fluidos se filtran a través de los vasos sanguíneos desgarrados y ocasionan
inflamación y dolor en el área de la lesión.
Un
esguince serio puede incluir una
fractura o
luxación de los huesos de la articulación. Las articulaciones que se lastiman con más facilidad son las que se encuentran en el tobillo, codo, la rodilla, la muñeca y los dedos.
Es posible que la víctima no sienta mucho dolor y continúe sus actividades normalmente, con esto se retarda la recuperación de la articulación y se puede producir una lesión mayor.
Un desgarro muscular ocurre cuando los músculos o tendones se estiran y se desgarran.
Las distensiones a menudo se producen al levantar un objeto pesado o al forzar demasiado un músculo.
Generalmente afectan a los musculos del cuello, la espalda, los muslos o la parte posterior de la pierna (la pantorrilla).
Algunas distensiones pueden volver a ocurrir, sobre todo las que ocurren en el cuello o la espalda.
A menudo no es posible determinar si se trata de una lesión en un músculo, hueso o articulación; sin embargo, algunas señales pueden dar suficientes indicios.
La determinación del tipo de lesión y su gravedad se hace por medio de las radiografías.
Si sospecha que hay lesión grave en un músculo, hueso o articulación INMOVILICE (entablille), la parte lesionada, hasta que la víctima pueda ser trasladada a un
centro médico.
Para realizar la inmovilización del área lesionada, es necesario que usted tenga lo siguiente:
- Férulas Rígidas: Tablas de madera, cartón;
- Férulas Blandas: Manta doblada, almohada;
- Vendas triangulares, o elementos para amarrar o sostener como: tiras de tela, corbatas, pañuelos, pañoletas.
Por ejemplo, si la
zona lesionada es un brazo:
Doble el extremo inferior de la chaqueta o camisa del accidentado y sujételo a la tela con un gancho.
Sujete la manga de la extremidad lesionada a la camisa.
Utilice una bufanda, correa o corbata para sostener la extremidad.
¿Qué es el cabestrillo?
Es un elemento fundamental para la inmovilización de los miembros superiores cuando existe fractura,
luxación o esguince.
Además de inmovilizar, es muy útil para elevar la
zona lesionada; disminuyendo la
inflamación y el dolor.
Al inmovilizar cualquier tipo de lesión que comprometa hueso, articulación o músculo, tenga en cuenta las siguientes recomendaciones:
Retire la víctima del lugar del accidente, si hay peligro.
Realice una valoración primaria de la víctima identificando si está consciente o inconsciente, si respira y tiene pulso o si está sangrando abundantemente.
Estas lesiones generalmente ocasionan shock, como consecuencia del dolor y de la hemorragia que las acompaña.
Realice la valoración secundaria e identifique el tipo de lesión para hacer la inmovilización.
Verifique si hay sensibilidad en el miembro lesionado, temperatura y coloración de la piel:
Si el calzado le impide revisar la temperatura y el color de la piel, limítese a comprobar la sensibilidad.
Evite retirarle el calzado, al tratar de hacerlo se producen movimientos innecesarios que pueden ocasionar más daño.
Si hay
fractura abierta controle la hemorragia, cubra la herida sin hacer presión sobre ella, luego haga la inmovilización y eleve el área lesionada.
Si los métodos anteriores no logran controlar la hemorragia, haga presión sobre la
arteria braquial, ubicada en la cara interna en el tercio medio del brazo o en la
arteria femoral, en la ingle; según se trate de hemorragia en brazo, antebrazo, mano o hemorragia en el muslo, pierna o pie.
Controle la hemorragia ejerciendo presión a lo largo del hueso.
Coloque cuidadosamente un trozo de gasa sobre el hueso y sosténgala mediante una almohadilla circular elaborada con una venda.
Fije la gasa con un vendaje sin hacer presión.
Inmovilice y eleve el área lesionada.
Si la hemorragia continúa haga presión en la
arteria femoral.
Si la lesión está acompañada de otras mas graves, como dificultad respiratoria, quemaduras, etc. atiéndalas antes de inmovilizar.
Acolchone el material rígido, utilizando toallas, algodón o espuma, para evitar lesiones en las articulaciones. Asímismo se deben proteger las prominencias óseas de rodillas, tobillos, codos y las áreas expuestas a presión como la axila, el pliegue del codo y la región genital.
Al inmovilizar, sostenga el área lesionada por ambos lados (si es posible). No trate de colocar el hueso en la posición original, evite retirar el calzado.
No dé masaje, ni aplique ungüentos o pomadas.
Coloque varias vendas triangulares dobladas en forma de corbata. Desplácelas utilizando los arcos naturales debajo del tobillo, rodilla, cintura, cuello.
Coloque las férulas (tabla, cartones), de tal manera que abarquen las articulaciones que están por encima y por debajo de la fractura; por ejemplo: cuando sospeche
fractura de codo, inmovilice hombro y muñeca.
Ate las vendas firmemente; no las ate sobre el sitio de la fractura; los nudos deben quedar hacia un mismo lado.
Lleve al afectado al
centro médico más cercano.