El tratamiento preventivo de la migraña reduce las crisis en un 60 por ciento
Rocio García, Canal Salud, Madrid a domingo 23 de marzo de 2003
La migraña es una patología muy debilitante y con un impacto social muy grave ya que una persona que padece esta dolencia se ausente de su puesto de trabajo durante al menos 8 días al año.
La migraña se manifiesta cuando las arterias que irrigan el cerebro se constriñen y a continuación se dilatan, lo que activa los receptores del dolor. Aunque no se conoce la causa de esta constricción y dilatación de los vasos sanguíneos, una concentración baja de serotonina en la sangre puede desencadenar las citadas contracciones. El diagnóstico de esta patología suele ser sencillo debido a su patrón específico de dolor (dolor intenso que normalmente afecta a un lado de la cabeza, aunque también puede presentarse en ambos lados). El 20 por ciento de los pacientes suele mostrar síntomas de irritabilidad, inquietud, náuseas o falta de apetito de unos 10 a 30 minutos antes de que se inicie el dolor migrañoso. Este periodo previo es denominado de aura o pródromo.
En los últimos tiempos, la investigación de la migraña se ha basado en las crisis agudas de la patología, dejando de lado el tratamiento preventivo de la misma. En la actualidad se ha empezado ha avanzar sobre este aspecto. En este sentido, estudios realizados con topiramato, han demostrado que la administración de este fármaco podría reducir la frecuencia de las crisis en un 60 por ciento en los diferentes tipos de migraña. Se trata de un fármaco muy bien tolerado que tiene pocos efectos adversos y de rápida detección. El topiramato actúa a nivel neuronal, en el centro de la migraña, impidiendo que el mecanismo que activa la crisis se ponga en marcha.
Existen varios tipos de dolor de cabeza. Una primera clasificación de cefaleas divide este tipo de dolor en cefaleas primarias y secundarias. Las primarias, de mayor entidad tanto por su prevalencia como por la sintomatología del propio proceso, conforman el 70 por ciento de las cefaleas. En este grupo pueden citrse las cefaleas tensionales (causadas por tensión muscular en el cuello, hombros y cabeza), las migrañas (de origen nuerovascular, que efectan en mayor medida a la mujer y tienen un componente genético y hereditario), la cefalea en racimos (con una prevalencia mayor en el varón, caracterizada por un dolor periorbitario en la frente y en la órbita ocular que dura de entre media a dos horas) y las algias primarias paroxísticas (que son un dolor punzante y generalmente efímero a modo de pinchazo).
Las cefaleas secundarias se originan por otro trastorno orgánico. Aparecen como consecuencia de un trastorno febril, como por ejemplo, la gripe, por problemas de circulación cerebral, tumores, meningitis u otras enfermedades sistémicas o generales. También existen las cefaleas secuendarias al consumo de analgésicos.
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