Un niño bien alimentado durante su infancia será un adulto sano
Andrea Calvo a lunes 28 de noviembre de 2005
Expertos de 21 países se reunieron este fin de semana en Barcelona para discutir acerca de las repercusiones que tiene la alimentación durante la infancia en la edad adulta.
El simposio internacional “Planificación nutricional: implicaciones en la alimentación infantil”, organizado por la compañía especializada en nutrición infantil Numil Nutrición, fue el marco perfecto para reunir a expertos en nutrición de todo el mundo.
En el simposio, expertos de países como Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, Dinamarca, Bélgica, Finlandia y España, entre otros, debatieron sobre la importancia de una correcta alimentación del niño para que tenga una vida sana y equilibrada cuando sea adulto.
De sobra es conocida la necesidad de una buena alimentación por parte de la madre durante el embarazo para asegurar un óptimo desarrollo del feto. La madre tiene que cuidar lo que come durante estos meses no sólo para garantizar un buen desarrollo del bebé durante los primeros meses o años de vida, sino que los alimentos que seleccione durante esta época podrán determinar también los gustos y hasta los hábitos alimenticios durante la edad adulta de su hijo.
“Las últimas investigaciones han demostrado que los bebés pueden detectar los sabores del líquido amniótico y de la leche materna, además, estas experiencias pueden ´programar` posteriormente sus preferencias ante la comida”, aseguró la Dra. Julie Mennella, de la Universidad de Filadelfia en EEUU.
Por ejemplo, el bebé que ingiere sacarosa se acostumbra a los gustos dulces y en el futuro será un adulto goloso. Además, un exceso de azúcar tiene consecuencias para la salud, ya que favorece la aparición de caries. Y es que como señala el Dr. Tormo, gastroenterólogo pediátrico y profesor en la Universidad de Barcelona, “los niños que ingieren menos de 20 gramos de sacarosa al día nunca desarrollarán caries”.
Los primeros años de vida
A pesar de esto, los expertos reunidos en el simposio coincidieron en señalar que la etapa más determinante para llevar a cabo una nutrición adecuada es la posterior a la lactancia materna. En el momento en el que el bebé abandona la lactancia materna y comienza a ingerir alimentación complementaria, la dieta es más sofisticada y conviene ser especialmente cuidadoso con la alimentación del bebé.
El Dr. Tormo asegura que esta etapa es vital, “es un momento en el que se produce la multiplicación neuronal y el desarrollo del sistema nervioso. Sin embargo, en el segundo año de vida el niño ya puede sentarse en la mesa con sus padres y la alimentación es menos delicada”.
Durante estos primeros meses de vida, el desarrollo del sistema inmunológico del bebé es de vital importancia. Por ello, otro de los asistentes al simposio valoró las oportunidades que tenemos hoy en día en la nutrición infantil para favorecer el desarrollo del funcionamiento inmune con prebióticos en las fórmulas para bebés. Ya que como señaló, “es decisivo el papel que juega la microflora intestinal en el desarrollo del sistema inmunológico”.
El grupo de expertos también debatió acerca de las recientes investigaciones que demuestran cómo los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LCP), presentes en la leche materna y en la de fórmula, tienen efectos beneficiosos en la presión sanguínea en la edad adulta. Parece ser entonces, que cuanto mayor sea la concentración de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga en la leche materna, más beneficioso puede ser para la presión arterial.
Esta cuestión es de especial relevancia ya que la hipertensión es la principal causa de mortalidad relacionada con las enfermedades cardiovasculares en el mundo, por lo que si se puede prevenir desde la infancia, mucho mejor.
Intentar controlar la obesidad infantil ha sido otra de las premisas del simposio, ya que, según los expertos, un 20% de los niños con sobrepeso a los 7 años de vida serán obesos en el futuro. “Un niño que come más de lo que debe en el primer año de vida hace que se desarrollen más sus adipositos, lo que implica que en el futuro tenga más posibilidades de ser obeso”, precisó el Dr. Tormo.
Además de para evitar el sobrepeso, el cuidado de la alimentación en los primeros años de vida del niño pueden evitar que se produzcan deficiencias de hierro, que de producirse podrían acarrear consecuencias negativas en el desarrollo cognitivo.
Según los expertos, está demostrado que los niños con deficiencia de hierro ven reducidas sus capacidades intelectuales y padecen cambios de conducta. Además, esta deficiencia conlleva un alto riesgo de contraer infecciones.
Durante las últimas décadas, en el mundo occidental se han incrementado significativamente las enfermedades causadas por alergias incluyendo, la dermatitis atópica, el asma y la rino-conjuntivitis alérgica. A este respecto, los expertos señalaron que si un niño recibe alimentos cuando todavía el intestino no está maduro existirá un mayor riesgo para la aparición de alergias.
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