La alimentación en el enfermo con cáncer
Inés Rojo Kunath, Canal Salud, Madrid a lunes 18 de marzo de 2002
Luchar contra un cáncer requiere, además de una enorme fuerza psicológica, una nutrición saludable. Prácticamente todos estos pacientes pierden el apetito debido a la enfermedad en si y a los cambios en olores y sabores.
Exactamente el 90 por ciento de las personas con cáncer experimentan grandes cambios a la hora de comer. Muchas veces, el plato favorito de repente produce un rechazo absoluto. Recientemente se ha celebrado un simposio en Madrid bajo con el título "Nutrición en el paciente oncológico". En este evento han participado numerosos expertos en nutrición.
Esta clase de enfermos padece anorexia y caquexia, pues pierden bastante peso durante el desarrollo del tumor. Se considera que una pérdida de peso involuntaria del 10 por ciento, cinco kilos, en los últimos seis meses o del 5 por ciento, en los últimos tres meses puede señalar la presencia de una enfermedad, siendo el cáncer una posibilidad. Aunque no haya que alarmarse, siempre es conveniente que el afectado consulte dicho cambio con su médico.
"La caquexia es un conjunto de tres cosas que padece el paciente oncológico", explica el Dr. Manuel Alfred König, perteneciente a la Unidad de Nutrición y Dietética del hospital madrileño Ramón y Cajal. Según este profesional estas tres cosas son la astenia, la anorexia y la pérdida de peso. Es un círculo vicioso, ya que el 90 por ciento de los enfermos de cáncer padece astenia, afección durante la cual aparecen estados depresivos, decaimiento físico y psicológico, seguido de anorexia y la consecuencia de ésta última es la pérdida de peso.
"Un paciente oncológico, preocupado por su delgadez es conveniente que hable con su oncólogo", subraya el Dr. Alfred König, haciendo hincapié en que dicho médico le enviará a una unidad nutricional si lo considera necesario. De esta forma, su calidad de vida aumentará.
Siempre hay que tener en cuenta "que no existe una dieta especial para el paciente con cáncer y hay que aplicar directrices nutricionales", destaca el Dr. Alfred König, comentando que determinados alimentos pueden resultar especialmente desagradables durante el tratamiento de radioterapia, poniendo de ejemplo los cítricos, los cuales provocan escozor de garganta. Un buen sustituto de naranjas y mandarinas podría ser la papaya, fruto tropical que no es ácido ni amargo y contiene muchas vitaminas, sobre todo vitamina C. Esta fruta tiene una carne blanda que no hace falta masticar y aumenta los antioxidantes.
Así, conviene dar al paciente un puré con una textura parecida al yogur que se pueda tragar bien y cuyo aspecto, sabor y olor sea apetitoso. También es conveniente resaltar que cuando el afectado esté pasando los días de vómito, característicos de la cura de quimioterapia, "lo mejor es que no tome nada", recomienda el Dr. Alfred König.