Se puede definir a la conciencia como a la capacidad del organismo de conocerse a sí mismo y de conocer el mundo que le rodea. Requiere un estado de vigilia suficiente para permitir al individuo procesar la información.
Se podría considerar que la conciencia depende de la unidad de tres factores fundamentales:
- Reguladora del tono.
- Procesador de información.
- Programadora, reguladora y verificadora de la actividad mental.
Si la conciencia es el conocimiento de sí mismo y del mundo que le rodea a uno, parecería lógico pensar que se ha de explorar a partir de la auto observación y de la percepción del mundo externo y de uno mismo, en éstos casos es importante explorar:
- Conducta motora: agitación o inhibición, automatismo...
- Capacidad atencional.
- Orientación.
- Humor y reacciones afectiva.
- Cambio de hábitos personales.
- Alteraciones de la sensopercepción y del pensamiento.
A partir de éstos síntomas y signos nos formaremos una impresión clínica sobre el nivel de vigilancia y de lucidez de conciencia.
VIGILIA Y LUCIDEZ DE CONCIENCIA:
Por exceso:
Hipervigilancia: caracterizada por una vivencia subjetiva de claridad de conciencia. Se asocia a síntomas de otras esferas psicopatológicas, como aumento de la psicomotricidad y de las capacidades sensoriales. En general se asocia a un déficit de atención, por lo que el rendimiento real del sujeto puede incluso paradójicamente disminuir. Se observa principalmente en estados maníacos, cuadros de ansiedad y secundario a drogas.
Por defecto:
Obnubilación: caracterizado por enturbamiento leve, fatiga, deterioro de la atención y concentración y descenso de la reactividad ante estímulos externos.
Letárgia: más tiempo consciente que inconsciente. Se requiere estimulación constante para mantenerse despierto. Puede ser despertado mediante estímulos sencillos. Reducción de la actividad general.
Sopor: más tiempo inconsciente que consciente. Requiere estímulos enérgicos para despertarse. Reducción muy marcada del
tono muscular y de los reflejos. Respiración regular, profunda y lenta.
Coma: tiene varios niveles:
- Nivel I: movimientos reactivos a los estímulos dolorosos. Poca perturbación del sistema nervioso autónomo y electroencefalograma con predominio de ondas alfa y delta.
- Nivel II: movimientos no dirigidos de los brazos, extensión de piernas, movimientos oculares anormales. Electroencefalograma con predominio de ondas delta.
- Nivel III: rigidez de descerebración con pérdida del control autonómico y electroencefalograma con ondas delta.
- Nivel IV: flacidez muscular, ningún control autonómico y electroencefalograma con ondas subdelta.
Disociación o restricción del nivel de conciencia: existe aquí una disociación entre conciencia y percepción respecto a la conducta. Las características más comunes son:
- Estados crepusculares: el paciente suele estar como "plantado" sólo en un aspecto particular, siendo incapaz de percibir nada más allá de ese aspecto. Suele ser de aparición y extinción brusca, quedando generalmente amnesia del episodio. El nivel de conciencia no está alterado y aparece en ocasiones acompañado de sintomatología psicótica.
- Disociación hipnótica: alteración inducida de la conciencia por sugestión, el sujeto parece atender a un estímulo y nada más, suelen tener amnesia del episodio.
Alteraciones de la conciencia corporal: Es una alteración con respecto a algunas partes del cuerpo y generalmente aparecen como secundarias a problemas neurológicos:
Anosognosia: Cuando no reconoce uno de los dos lados del cuerpo, puede ser, la parte izquierda o la derecha.
Asterognosia: incapacidad de reconocer los objetos por su tacto.
Sordera psíquica: responde a estímulos auditivos, pero no reconoce los sonidos.
Ceguera visual: incapacidad para reconocer estímulos visuales.
Miembro fantasma: sentimiento de amputación de un miembro.
Prosopognosia: incapacidad para reconocer caras familiares.
CONFUSIÓN: incapacidad del paciente para pensar con rapidez y claridad pudiendo aparecer de forma secundaria trastornos de la atención, de la orientación y alteraciones psicomotoras.
DELIRIUM: de naturaleza orgánico-cerebral se caracteriza por alteraciones en el nivel de conciencia y de la atención. Es un tipo de confusión que permite en ocasiones que el paciente esté totalmente consciente y pasa en segundos a un estado de hipovigilancia. Hay que distinguirlo de los cuadros psicóticos.
Dentro de este trastorno tenemos que hablar del DELIRIUM TREMENS, es causado por la abstinencia de alcohol y se hablara de ello de forma más extensa en el pagina de las drogodependencias.
ESTADOS ONIROIDES: es caracterizado por las alucinaciones, sobretodo las visuales, que son vividas por el paciente con angustia.