Supervivientes del cáncer de mama se descuidan con las mamografías
HealthDay a martes 25 de abril de 2006
Un estudio reciente halla que las supervivientes del cáncer de mama cumplen bien con hacerse una mamografía justo después del diagnóstico y tratamiento, pero se relajan con las pruebas de detección posteriores aunque tengan un alto riesgo de desarrollar otra malignidad.
Sólo una de cada tres mujeres se hace las mamografías recomendadas durante los cinco años después de su diagnóstico, informan los investigadores en la edición de junio de Cancer.
Estos hallazgos sorprendieron al autor principal del estudio, el Dr. Chyke A. Doubeni, profesor asistente de medicina familiar y salud comunitaria de la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts en Worcester. Aunque muchas mujeres no se adhieren a las directrices recomendadas de las pruebas de detección, el Dr. Doubeni pensaba que las supervivientes del cáncer de mama podrían ser diferentes.
"Algunos estudios indican si una persona tiene historial de cáncer, su nivel de conciencia respecto al riesgo es mucho más alta, por tanto se esperaría que la mayoría de las supervivientes del cáncer de mama se hicieran mamografías regulares", apuntó.
Cuando Doubeni y sus colegas investigadores revisaron el uso de la mamografía en 797 mujeres mayores de 55 que habían sido tratadas por cáncer de mama, hallaron que en el primer año de tratamiento, el 80 por ciento de las mujeres se había hecho una mamografía. Pero para el quinto año de seguimiento, sólo el 63 por ciento de las mujeres se había hecho una mamografía ese año. Y sólo una de cada tres, el 33 por ciento, se había hecho una mamografía cada año durante el periodo de cinco años del estudio, según lo recomendado.
En general, las mujeres sanas no son tan fieles a las mamografías como a los profesionales de la atención médica les gustaría que fuesen, según muestran otros estudios. Por ejemplo, un estudio publicado en Cancer en 2005 halló que aunque tres cuartos de las mujeres mayores de 40 decía someterse regularmente a una mamografía para fines de evaluación, menos de dos tercios en realidad lo hacían. La American Cancer Society recomienda que las mujeres deben empezar a hacerse mamografías regulares cada año a partir de los 40.
Las mujeres que han tenido cáncer de mama tienen un aumento de alrededor de tres veces del riesgo de desarrollar cáncer en el seno opuesto, en comparación con las mujeres que no lo han padecido, de acuerdo con Doubeni.
Doubeni señaló que su estudio descubrió otro hallazgo preocupante, que todas las mujeres tenían acceso a seguro médico. "El hecho que una persona tenga o no seguro es un factor importante en el uso de la mamografía", señaló. "En este caso, todas las personas estudiadas tenían seguro médico".
La razón exacta por la cual muchas de las mujeres dejaban de hacerse mamografías regulares estaba fuera del alcance del estudio, pero Doubeni y otros expertos tienen algunas conjeturas basadas en información. Con el tiempo, agregó, muchas mujeres, incluso las supervivientes del cáncer de mama, tienden a despreocuparse de las mamografías, quizás porque olvidan programar el examen.
En el caso de las supervivientes del cáncer de mama, algo de negación podría también desempeñar algún rol, dijo Doubeni. Tal vez se deba a una falta de comunicación entre el oncólogo de la mujer y su médico internista o familiar que le ofrece la atención de rutina, o sea, que un médico piense que el otro está recordando a la mujer que se haga mamografías regulares.
"Al menos un estudio de Canadá muestra que la atención de las supervivientes del cáncer está realmente fragmentada", agregó Doubeni, es decir, que muchos médicos están involucrados en el proceso pero ninguno la supervisa de un modo general.
Los hallazgos tampoco sorprendieron a la Dra. Cheryl Perkins, consultora clínica de la Susan G. Komen Breast Cancer Foundation, en Dallas, y superviviente del cáncer de mama. "En general, es algo que escuchamos mucho sobre la mamografía", señaló, haciendo referencia a la tendencia de las mujeres a no hacerse mamografías regulares.
También especuló que "mientras más tiempo pase una persona sin cáncer, más 'normal' se sentirá, y entonces las supervivientes del cáncer empiezan a comportarse más como la población general".
La negación podría desempeñar un papel también, apuntó, dado que las mujeres no quieren pensar en la posibilidad de la recurrencia del cáncer.
Aun así, Perkins les diría a las supervivientes del cáncer de mama que "mientras más temprano se detecte cualquier problema, mejores probabilidades se tendrá de un tratamiento exitoso la próxima vez".
Perkins recomienda a las mujeres que han superado un cáncer de mama a hablar con su médico de cabecera y que se cercioren que éste sepa que han tenido un cáncer de mama. "Pida un recordatorio [sobre hacerse una mamografía] si tiene problemas para recordarlo, o trate de encontrar formas de acordarse usted misma", sugirió.
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